jueves, 23 de julio de 2009


No te ofendas, Ana, cuando te abucheen. Perdonalos porque no saben lo que hacen. Rezá por mí, Ana, y liberame de este infierno congelado donde vivo. Soy tuya eternamente. Te amo hasta los huesos. Dejame cerrar mis ojos para siempre...

No hay comentarios:

Publicar un comentario